Marcos Rivas: Ingresos mensuales, proyecciones de la industria y tracción, las claves para valorizar una startup

En un mercado pequeño como el chileno, tasar una compañía nueva no es tarea sencilla, debido a que no existen firmas especializadas en la materia.

La primera vez que el equipo de la startup Poliglota se enfrentó al desafío de valorizar fue en 2012, cuando fueron incubados por Wayra, aceleradora que tiende a pedir cerca del 7% de participación en los emprendimientos que apoya.

Carlos Aravena, uno de los fundadores de la red para aprender idiomas, recuerda que en ese momento tenían poca experiencia, y aceptaron la valorización estándar que aplicó Wayra. Distinto fue el caso cuando tiempo después levantaron una segunda ronda de inversión, ahora con Nazca Ventures. “Como ya teníamos una valorización previa, contábamos con un piso, comenzamos entonces a analizar el momento en que estábamos (curva de crecimiento en usuarios, internacionalización y mercado), llegando así a una valorización con la que pudimos ir a conversar con el fondo de inversión”, recuerda Aravena, agregando que cada fondo tiene su propia manera de calcular: “Ellos llegaron con otra valorización diferente, lo que dio comienzo a una negociación, en la que cada uno de nosotros expuso argumentos, cifras y proyecciones, hasta que logramos llegar a un número que satisficiera a ambas partes”.

De acuerdo a su experiencia, la clave para llegar a un buen “precio” está en factores como el crecimiento de los usuarios, la proyección del modelo de negocios, la escalabilidad y el equipo de fundadores, que debe estar 100% comprometido.

Esperar a generar ventas

Como se trata de compañías nuevas, con pocos antecedentes financieros, la tarea de valorizar una startup no es para nada de sencilla. “En el caso de las empresas de tecnología, la valuación de las mismas es siempre un tema complicado, pero este problema es aún más difícil en las etapas iniciales, sobre todo antes de tener un producto o servicio lanzado al mercado con ventas, o usuarios que mostrar. Por esta razón es conveniente tratar de postergar las valuaciones hasta esta etapa”, explica Cristóbal Silva, socio del fondo FEN Ventures.

En esa misma línea, Marcos Rivas, gerente general de la consultora y aceleradora City Global, cree que siempre conviene saber cuánto cuesta una compañía, pero que el mejor momento para valorizarla es cuando genera ingresos mensuales recurrentes o cuando la adquisición de usuarios mensual es exponencial. “Si se cumple lo anterior, podemos valorizar la compañía sobre la base de dos criterios. Primero, de acuerdo al número de veces Ebitda según proyección de flujos de caja y estados de resultados a un tiempo razonable según el tipo de compañía y mercado. El segundo criterio es sobre la base de la cantidad de usuarios; es decir, asignar un valor a cada usuario que la empresa ha adquirido y/o adquirirá en un período determinado”, explica Rivas.

Según comenta Nathan Lustig, socio del fondo Magma Partners, al momento de valorizar una empresa nueva tampoco hay que olvidar factores como el posible crecimiento y tamaño del mercado y la tracción de la compañía. “Si se está valorizando la empresa para incorporar a un inversionista, también hay que tener en cuenta el retorno esperado de la inversión”, agrega.

De acuerdo a su experiencia, la valorización de empresas nacientes en Chile se mueve entre los US$ 250 mil y US$ 1 millón, mientras que en casos muy excepcionales se llega a los US$ 2 millones.

Mercado complejo

Si ya de por sí es complicado saber cuánto vale una startup , en el caso de las compañías chilenas el proceso se hace aún más difícil, debido a las características del mercado. “En el mundo existen muchas compañías especialistas en procesos de fusiones y adquisiciones orientadas a empresas más maduras, pero en Chile existen pocas compañías con expertise dedicadas en la valorización de una startup . Esto se puede explicar porque en nuestro país existe un déficit de capital de riesgo para empresas de etapa temprana”, comenta Marcos Rivas.

Cristóbal Silva agrega que existen ciertas empresas y asesores que ayudan a los emprendimientos a valorizarse, pero que hasta no tener claridad respecto del negocio, estos valores se hacen muy difíciles de defender ante los inversionistas. Asimismo, apunta a que durante ese proceso es difícil dar con un precio adecuado. “Es muy complicado, y dadas las características de la industria, muchos de los inversionistas apuestan a que dado que los potenciales de crecimiento son tan grandes en los casos más extremos (como lo son la disrupción en una industria o el fracaso de la empresa), la valuación deja de ser relevante”, asegura. En esa línea, comenta que en la mayoría de los casos -empresas que no son un éxito de clase mundial ni un intento fallido-, el financiamiento con una mala valuación puede ser determinante para el resultado de la empresa y puede ser perjudicial en el mediano y largo plazo.

 

El Mercurio