En Latinoamérica, existe una suerte de fiebre del oropor conseguir inversión, literalmente, a cualquier precio. Muchas empresas consiguen dinero (subsidio o inversión privada) para poner en marcha su empresa y ¿cuál es el resultado?No más del 10% de ellas siguen con vida al quinto año, y de éste 10%, un 20% presenta un crecimiento sólido y sostenido. Con esta cifras se grafica lo que se llama “segundo valle de la muerte”, el primero lo padecen todas aquellas que nacen y se extinguen rápidamente a meses del intento emprendedor.

Los motivos por los que la tasa de mortalidad al quinto año es tan alta, luego de superar  una primera barrera, son variados: desde el modelo de negocios, mercado, el tiempo entre concebir el producto y que esté disponible para la venta,hasta la situación económica de un país.Pero uno de los más poderosos a la hora de analizar los fracasos, es la falta de experiencia empresarial y por ello urge tener conocimientos sobre cómo poner en marcha y estructurar empresas para su crecimiento.

Este tema es fundamental a la hora de comparar ecosistemas desarrollados, con el nuestro. El capital de riesgode ecosistemas como Estados Unidos, por ejemplo, no sólo incorpora el dinero, sino también una red de exitosos ex ejecutivos y empresarios que están dispuestos a invertir y a acompañar a los emprendedores en el desarrollo de la empresa.

En los últimos 10 años, Chile ha avanzado mucho en temas de emprendimiento e innovación. Prueba de ello es que en el último índice desarrollado por el Global Entrepreneurship and DevelopmentInstitute (GEDI) de Washington, que mide la capacidad innovadora de las economías del mundo, Chile es el único país latinoamericano que se ubica entre los 20 mejores del ranking entre 132 naciones.

Las fortalezas más importantes del ecosistema chileno están en la percepción de oportunidades, y en la innovación de productos y habilidades de las Startups; mientras que los mayores problemas se perciben en innovación de procesos, competencia y absorción tecnológica.

Ahora, ¿qué diferencias existen entre los ecosistemas más desarrollados y nuestro país? Uno de los puntos claves es que los capitales de riesgo integran la inversión con el conocimiento de negocios en las verticales que se especializan. Un claro ejemplo de ello es Sequoia Capital, que se ha especializado en invertir en startups o pequeñas compañías tecnológicas donde no sólo inyectan dinero, sino también directores de su red de inversores que pueden aportar experiencia en la puesta en marcha y desarrollo del negocio.

La capacidad de crecimiento a largo plazo de la economía de un país se relaciona directamente con su potencial de crear, desarrollar y usar conocimiento en sus procesos productivos. Esta capacidad la podemos vincular íntimamente con el potencial de generar ciencia y tecnología pura y aplicada al interior de estas economías, la que a su vez deriva de los esfuerzos de inversión en I+D de los países, donde podemos tomar como líderes a los miembros de la OCDE.

Nuestro país cuenta desde hace algunos años con diversos programas que están bien diseñados para promover la innovación y emprendimiento, pero no han podido conseguir un impacto que sea significativo, es más, menos del 1% de las empresas del sector formal han recibido o por lo menos solicitado ayuda de estos programas.

El país debe tener un alto foco en el desarrollo, y una de las claves está en desarrollar un ecosistema de emprendimiento e innovación que financie toda la cadena de evolución de una startup a empresa, e instalar la capacidad de investigación, desarrollo e innovación, y esto significa crear empresas que puedan crecer sostenidamente a lo largo del tiempo, generar empleos de calidad, exportar globalmente productos y servicios innovadores y que clientes de todas partes del mundo perciban un alto valor.

 

 

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